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Mucho menos tóxico y mucho más sano para la salud que el café, hay que saber utilizarlo para evitar alguna de sus molestias.
El te es probablemente una de las bebidas más extraordinarias del mundo. Es por otro lado la segunda bebida más consumida en el mundo después del agua. Entre los tés negros, verdes, blanco, semifermentados, ahumados, perfumados, comprimidos, se estima en mas de 3.000 el número de variedades del té. Pero de hecho todas, sin excepción, provienen de la misma planta: la Camelia Sinensis. Su origen es chino y no indio como se cree a menudo.
Sabor y naturaleza: Amargo, dulce, fresco.
Meridianos a los que va destinado: Corazón, Hígado, Estómago, Vejiga, Intestino Grueso.
Las Funciones según la M.T.C.:
Clarifica la cabeza y los ojos
Clarifica el Calor, elimina la agitación
Disipa el estancamiento de alimentos
Atenúa el malestar de un exceso de alcohol
Favorece la diuresis
Frena la diarrea
Disuelve las mucosidades
Utilización:
El té se consume en infusión
El consumo medio para beneficiarse de las propiedades terapéuticas del té es de 5 a 10 gr por día.
Según el Shen Nong Ben Cao Jing (Primer material médico de la farmacopea china - alrededor del 1er siglo d. J.C. – Dinastía de los Han). Dice: “Con un sabor amargo, el té ayuda al espíritu, combate el cansancio, estimula el cuerpo, reduce el peso, estimula la visión".
Según las investigaciones científicas modernas la composición media
Por cada 100 gr de té verde seco, tenemos alrededor de:
| Vitamina C: |
300 mg |
| Vitamina E: |
100 mg |
| Vitamina B: |
11 mg |
| Betacaroteno (Provitamina A): |
15 mg |
| Polifenoles (antioxidantes): |
35 % |
| Clorofila: |
1 % |
| Cafeína: |
3 % |
Hay que tener en cuenta que los tés negros, semifermentados o ahumados tienen una presencia de vitaminas y polifenoles mucho más débil que los tés verdes o los tés blancos que han experimentado pocas transformaciones. Con respecto de la vitamina C que es frágil al calor podemos considerar que su presencia en los tés negros es casi nula.
Efectos benéficos del té sobre la salud
Numerosas investigaciones recientes, de varias partes del mundo occidental, muestran claramente el fantástico potencial benéfico del té sobre la salud. En efecto las hojas de té contienen una cantidad importante de ciertas substancias antioxidantes (los polifenoles, los flavonoides) que tienen una acción contra los radicales libres y que protegen nuestras células de las agresiones cotidianas. Este alto contenido en antioxidantes es comparable e incluso supera a las legumbres y las frutas ricas en polifenoles. La revista científica Free Radical Research (USA) ha publicado en su volumen 30, en febrero de 1.999, un estudio que compara los efectos antioxidantes de ciertas substancias. Y nos revela las conclusiones siguientes:
2 tazas de té = 7 vasos de jugo de naranja = 20 vasos de jugo de manzana = 6 manzanas = 3,5 vasos de jugo de grosella
Otro estudio hecho por la Universidad de Tufts de Boston, ha medido el efecto antioxidante del té comparándolo con 22 legumbres como por ejemplo el brócoli, el maíz, la cebolla, el ajo y las zanahorias. El té ha terminado en cabeza de estas veintidós legumbres. Esta investigación ha subrayado igualmente que el té tiene una capacidad superior para absorber los radicales libres. Hay que tener en cuenta que el 85% de los antioxidantes del té son liberados en los 3 a 5 primeros minutos de infusión. Después de una simple taza de té, el organismo se beneficia de una fuerte actividad antioxidante en las dos o tres horas siguiente. Este poder antioxidante del té es cuatro veces más potente que la vitamina C. Uno de sus constituyentes el Gallate Epigallocatechol-3 (EGCG) en cuanto a él es 200 veces superior a las virtudes antioxidantes de la vitamina E!
Los radicales libres son substancias que perjudican nuestras células. Así pues, los científicos están cada vez más de acuerdo en el hecho de que sus lesiones estarán en el origen de ciertos cánceres, de enfermedades cardio-vasculares y de accidentes cerebro vasculares. Esto explicaría las numerosas observaciones e investigaciones hechas desde hace veinte años en China, Japón, Estados Unidos, Países Bajos, Gran bretaña, Canadá, etc... que confirman las virtudes terapéuticas del té. Podemos ahora decir con certeza que el consumo regular de té disminuye el riesgo de:
Enfermedades cardio-vasculares (prevención de infartos y de trombosis). El té estimula ligeramente el corazón, flexibiliza las paredes de los vasos sanguíneos, ayuda a evitar la arteriosclerosis, impide la formación de coágulos.
Cánceres. Es particularmente verdad para los que son inducidos por el tabaco (pulmón, páncreas, boca, esófago, laringe, riñones y vejiga) y por el modo erróneo de alimentación del mundo occidental (colón, recto, próstata, senos, ovarios, endometrio).
Accidentes cerebro vasculares. El té tiene una acción preventiva de producción de trombos.
Javier Antolínez
Especialista en Técnica Tradicional China y Acupuntura
Miembro de COFENAT
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